COLUMNA DE OPINIÓN: La acústica como realidad en Chile

Enrique-Suárez-grandeColumna de opinión escrita por el Dr. Enrique Suárez Silva, académico del Instituto de Acústica, Facultad de Ciencias de la Ingeniería e Investigador del Núcleo RiNA de la Universidad Austral de Chile

El Ministerio del Medio Ambiente acaba de presentar la primera red pública de monitoreo del ruido ambiental del país. Se trata de siete estaciones que registran la calidad acústica en distintos puntos de Santiago. “Lo que no se mide, no se gestiona”, comentó la Ministra de Medio Ambiente Sra. Carolina Schmidt, al inaugurar el seminario de ruido ambiental que se organiza anualmente, donde debutó esta iniciativa.

El ruido ambiental es un problema de salud pública mundialmente reconocido. En el año 2014, la Agencia Ambiental Europea informó que el ruido ambiental causa, por lo menos, 10.000 casos de muerte prematura anualmente. Por su parte, un estudio de mapa de ruido realizado por el Instituto de Acústica de la UACh el año 2016 para el Ministerio del Medio Ambiente, estimó que en el Gran Santiago hay 1.880.000 personas que están potencialmente expuestas a niveles de ruido inaceptables por la noche. Estos antecedentes cada vez son más abundantes, y si bien no son del todo novedosos, son necesarios para impulsar permanentemente la política pública en esta materia.

Si bien hay una conciencia mundial sobre el ruido ambiental y su importancia, estos avances en Chile no están exentos de una variable particular: contar con especialistas nacionales en acústica. El desarrollo de la especialidad, liderado desde la Universidad Austral de Chile, permite encontrar ingenieros acústicos en ministerios, empresas, laboratorios, y universidades, que van aportando al desarrollo de esta especialidad, y dando sustento a soluciones tecnológicas, de innovación y creatividad, a los desafíos acústicos. Esto implica evitar las exposiciones al ruido (ambiental y laboral), pero también implementar mejores diseños acústicos de espacios abiertos y edificados. La tarea incluye protegernos del ruido en las actividades de descanso y actividades intelectuales, favorecer la convivencia y salud en el espacio de trabajo y en nuestros hogares, potenciar el manejo positivo del sonido en las actividades creativas, como la música y el arte sonoro.

De esta manera, una nueva red pública de monitoreo de ruido ambiental, no sólo nos ubica nuevamente en una avanzada posición en Latinoamérica, sino que nos marca un punto de inflexión en la gestión en acústica ambiental. Tal como ocurrió hace 40 años, cuando en Chile se inició el monitoreo de la calidad de aire, hoy se inicia el camino hacia el trabajo que debe conducir necesariamente hacia una norma de calidad primaria de ruido, que tal como en la calidad de aire, permitirá proteger y mejorar la salud de la población.

Ver aquí columna de opinión publicada en el Diario Austral de Valdivia

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